Dieta y enfermedades infecciosas - Asociación Profesional de Bioarqueologia

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DIETA Y ENFERMEDADES INFECCIOSAS EN LA POBLACIÓN ANTIGUA DE ÉCIJA


¿Podemos saber qué alimentos consumían en el pasado o conocer su estado de salud analizando los esqueletos de una necrópolis? La verdad es que sí, o al menos podemos obtener una visión general de la dieta y la presencia de enfermedades. Pero la idea en este trabajo es ir más allá, y entender como estas sociedades se adaptaban al medio que las rodeaba. Parece lógico pensar que, en la antigüedad, circunstancias adversas como años de malas cosechas o un tiempo frio y lluvioso debieron de llevar a nuestros antepasados a momentos límites. Momentos donde el avance de las enfermedades infecciosas fuese incesante o se vieran obligados a cambiar su alimentación ante la escasez de recursos. No obstante, salvo los pocos documentos históricos conservados, poco se sabe de como estas personas modificaban su día a día para adaptarse al medio que las rodeaba.

Desde la Universidad de Santiago de Compostela estamos desarrollando un proyecto en colaboración con investigadores de Reading en el Reino Unido y Estocolmo en Suecia para reconstruir la dieta y el estado de salud de las sociedades antiguas de la Península Ibérica. Queremos entender como la gente del pasado adaptaba su alimentación a las condiciones climáticas (temperatura, humedad) y como estas pudieron afectar al desarrollo de enfermedades infecciosas como la tuberculosis y la brucelosis (o fiebre de Malta). Ambas son enfermedades bien conocidas en nuestro país y que hasta hace bien poco causaban grandes estragos en el ganado doméstico y vidas humanas.

Para abordar esta difícil misión hemos contado con la ayuda del excelente equipo de la Asociación Profesional de Bioarqueología y acceso a la conocida colección osteológica de la Plaza de España en Écija, donde varios casos de estas dos enfermedades se han diagnosticado. Siendo este, junto con Galicia, los dos puntos principales donde se está desarrollando nuestra investigación tanto a pequeña como a gran escala.

En esta primera fase hemos tomado muestras de cinco casos "enfermos" (3 de tuberculosis y 2 de brucelosis) y otros cinco de la misma zona de enterramiento y similares características pero presumiblemente "sanos". Utilizando dos técnicas analíticas: la espectrometría infrarroja (FTIR) y el análisis de isótopos estables en colágeno vamos a intentar conocer si el tejido enfermo es diferente del sano y reconstruir la dieta de los diez individuos analizados. A día de hoy las muestras de hueso están empezando el largo proceso de extracción de colágeno para poder conocer la dieta, mientras que gran parte de los análisis de FTIR están siendo procesados. De momento los resultados preliminares sugieren que el hueso enfermo puede tener una mayor cantidad de proteínas quizás por una osificación más rápida al tener que luchar con los efectos destructivos de la enfermedad.  

Para más info:

Dra. Olalla López-Costas, PhD. MSc. BSBIO.
Universidade de Santiago de Compostela.

Email: olalla.lopez@usc.es

Toma de muestras en el museo
Muestras para el análisis de FTIR
 

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